OSCURIDAD
La cruel vergüenza
recorre rápidamente
mi delgado y frágil
cuerpo tembloroso.
Entro en mi cuarto,
cierro la puerta,
también las ventanas,
apago la luz.
Ah! Mi refugio.
Que silente y pacifico.
Benévola oscuridad
llena y vacía.
Tranquilo y sutil
manto de protección
elegante y sublime
tan tuyo y tan mío.
Sí, tuyo.
simplemente tuyo
porque en él
todo es igual.
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